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La Coctelera

Categoría: Wilgeforte, esa santa barbuda

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Wilgeforte, presente en Scarpia 2008

Pues sí, Wilgefortianos. La Santa Wilgeforte ha estado presente en Scarpia 2008, jornadas de intervención artística en el espacio urbano y rural que se celebra en el pueblo de El Carpio, Córdoba desde hace 6 años.

En esta ocasión nuestra Santa Wilgeforte hizo su aparición en el lugar, presentando su aparición veraniega Operación Trikini, de la que tienen bastantes pistas en el presente blog.

Pronto tendrán más información sobre la aparición de la Santa y los presentes entregados a la reunión de wilgefortianos, antes scarpianos, allí congregados.

Este es el vídeo que el ente comunitario mostró a los scarpianos y que hizo que todos se convirtiesen al wilgefortismo....

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Wilgeforte, la verdadera historia. Cap 3

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Así fue. Su prometido, que en tan poco tiempo no le había cogido cariño, encogióse de hombros y partió. Pero como dicen que todo depende del prisma con que se mire, para su padre, un milagro de tamañas proporciones en realidad resultó como un escupitinajo en un ojo: un detalle muy feo, vaya… Así que, en un arrebato de furia la mandó crucificar, último detalle para convertir a nuestra amiga en santa.

Un postremo hálito de energía llenó el alma de nuestra compañera de fatigas cuando, camino a su ajusticiamiento, dedicó el pelo que iba perdiendo, a la causa artística, fabricando con él algunas obras de arte peludas y muy chic.

Y este definitivo gesto fue el que impidió a la beata viajar hasta la nube que le habían asignado, para –por el contrario- quedarse entre nosotros, mortales amorales. Después de descubrir todo lo que se podía hacer usando correctamente un buen par de pelos trenzados, no se iba a llevar el secreto a la tumba, y así que llegamos a nuestros días, a la sevillana ciudad de Sevilla, donde se dice, se comenta, ha habido un avistamiento, o dos, de la Willy.

Aquellos contactados ya no son los mismos. Y aunque les pica el vello corporal, ahora mucho más abundante, han abierto los ojos al wilgefortismo viendo la luz al final del pelo.

Comienza una nueva era… o quizá sea todo una excusa para afeitarse, quién sabe...

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Wilgeforte, la verdadera historia. Cap 2

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Y así, Wilgeforte pidió a su amigo Dios para que obrara por ella. Extasiada de tanto rezar cayó rendida en un profundo sueño sobre el heno del establo, entre dos poderosos caballos, cuando estos la empezaron a molestar; pensaba la joven que se trataba sin duda de una pesadilla, que los siete males tiraban de su testa para llevársela al pozo del infierno, cuando se repuso de un salto llena de gozo al comprobar que no eran los infiernos sino los enormes pencos, que confundieron el nuevo vello facial de Willy con su alimento. Wilgeforte había sido bendecida con una enorme y lustrosa barba rubia, de rizo trenzado y sedoso, brillante, fuerte y sin un atisbo de caspa… porque lejos de la creencia general, en la barba también se da la pityriasis capitis.

- ¡Cáspita! Me ha crecido una buena pelambrera por todo el cuerpo, así no me caso, vive Dios.

Continuará....

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Ser más que bella es ser vello

A ti, en mi desconsuelo,
por encontrar la belleza en el vello,
me encomiendo.

Arrancando, yo roncaré
Pidiendo, yo pude.
Rezando, yo rozo
lo que por estar en mi
es más que bello.

Y a la raíz que se encona,
al grano que supura,
al pelo que crece sin crecer,
interno, fecundo,
con la ira del sublevado,
me encomiendo.

Y encomiendo mi crecer,
su crecer,
su ahora testostorónica,
su nunca estrógena,
a la fuerza que me lleva,
a la pus que nunca sale,
para crecer en mí.
Y ser más que bella, vello.

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Wilgeforte, la verdadera historia. Cap. 1

(La historia como nunca antes nadie la contó…)

Hace mucho, muuuuucho tiempo… casi tanto que el que esto narra se pierde entre realidad y ficción… vivió, no muy lejos de aquí, en la cercana Lusitania, una muchachita, quizá no tan bella como la de los otros cuentos, pero muchísimo más vella.

Se llamaba Wilgeforte, que en alguna extraña lengua irreconocible significa algo así como “Virgen Fuerte”, así que pueden ustedes hacerse a la idea del poco éxito que tendría con los hombres con semejante nombre… Aunque los hombres nunca importaron a nuestra amiga, ella prefería pasear por el campo, tocar el tambor, recoger amapolas, cantar un último fado a los reos crucificados, visitar a sus diez hermanas -encerradas desde pequeñas en diferentes castillos-, lavar su cuerpo en el lago y rezar a Dios -el único que la escuchaba-… Y así pasaban los días para Willy hasta que un día a su padre se le metió entre ceja y ceja que tenía que colocar a la única solterona que quedaba en el castillo:

- Wilgeforte, cuando vuelvas de lavarte en el lago y de comprar el pan, te casas.

Willy, lejos de achantarse, gritó a su padre:

- ¡Antes me hago barbuda!
- A mí, mientras te cases…

Continuará.....

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Wilgeforte en carne y hueso

Jennifer Miller, la auténtica mujer barbuda

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Wilgeforte ha llegado a Sevilla

El Ente Comunitario nos habla de Wilgeforte. Wilgeforte ha llegado a Sevilla

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Wilgeforte, la santa barbuda

Wilgeforte era una muchacha tranquila que pretendía vivir en la gracia y en la pureza de dios. Un día, su padre la prometió con un "infiel" y ella, dentro de sus posibilidades de rebelión, rezó y rezó para ser repudiada por su futuro marido y aquí fue cuando surgió un milagro. Su pelo y su bello creció y creció por todo el cuerpo y su prometido la rechazó. Y su padre, enfadado como castigo, la mandó crucificar. Y desde entonces es Santa.

Hasta aquí, todas conocíamos esta historia. Lo que pocos conocen es que WIlgeforte era muy manitas. Ella, como buena cristiana, hacía buen uso de sus "dones" (entre los que se encontraban las artes plásticas, el canto, tocaba varios instrumentos - incluso los inventaba, porque ella fue la primera persona en hacer instrumentos con material de deshecho- hay documentos escritos en los que se registra sus intervenciones de "land-art" y “body-art” trabajando con los materiales que su cuerpo le proporcionaba, pelo y más pelo...)
Era conocida entre los escultores de la zona por sus obras ya que su templo era la calle.

Mientras tuvo barba, Wilgeforte aprovechó para realizar varias exposiciciones - algunas individuales y otras colectivas - bajo el pseudónimo de "Willy" y tuvo bastante aceptación pero nunca la reconocieron como mujer, no sabemos si es porque se confundía con la barba o por cualquier otra razón.

Ha pasado mucho tiempo desde que Wilgeforte murió. Había varias posibilidades de destino, pero ella estaba tan llena de vida, que se hacía muy dicifil la transición hasta otras dimensiones y se quedó suspendida en una estratosfera invisible entre la tierra y el cielo. Debido al cambio climático, una liberación anormal de gases de la atmósfera, ha posibilitado la liberación de la santa barbuda, llegando hasta nuestra ciudad y haciendo posible sus Manifestaciones.